ATUENDOS DEL MAESTRE DE CAMPO.

Sabemos de la vida por la muerte: inventarios de ropas, libros, enseres.

Podemos hoy, tener noticia de cómo vestía el Maestre de Campo, general Julián Romero, cuando al frente de todo su ejército, marcha de nuevo a Flandes, desde Italia, y encuentra en el camino la muerte.

Una escritura nos lo va a mostrar. La firma su viuda, Doña María Gaytán, la cual, en el año anterior 1580, había otorgado un poder al señor Augusto Espínola, genovés, para que le trajese las ropas y alhajas que había dejado su esposo, al morir de súbito en campaña: Y, ahora, un 26 de noviembre de 1581, comparece ante el escribano de Madrid, Rodrigo de Vera, para recibir las prendas del Maestre de Campo que figuran en este inventario: “.., ante mí el escribano, parece Doña María Gaytán, viuda, mujer que fue del Maestre de Campo Julián Romero, vecina desta villa de Madrid, y confesó que había recibido del señor Augusto Espínola, Gentilhombre de Su Majestad, ginovés..., los bienes y cosas siguientes». Mas, antes de enumerarlos, subrayemos lo curioso de algunas partidas: así, por ejemplo, que un Maestre de Campo, de camino, lleve, para su uso personal, siete docenas de cintas, cincuenta y siete camisas, unos tiros de perlas y, sobre todo, dos peinadores y dos cajas de peines, si era calvo, como lo retrata el Greco. Pero, citamos:

  • Una ropa de martas (ropa era ropón o bata de interior, que llega al suelo).
  • Una ropa de damasco pardo con pasamanes de oro.
  • Un ferreruelo de martas (tal capa corta, con cuello, pero sin capilla, dio nombre a la tropa que la usaba).
  • Una casaca de terciopelo labrado y aforrada en martas.
  • Un sayo de terciopelo, aforrado en martas (sayo y casaca ceñida llevaban faldones y mangas).
  • Otro forro de sayo de martas.
  • Otro pedazo de martas (para reponer).
  • Un capotillo de gorguerán, aforrado en lobos (capote que no pasa de la cintura; gorguerán es seda acordonada).
  • Un ferreruelo frailiego, aforrado en felpa parda.
  • Un capotillo de mezcla, aforrado en ‘terciopelo, labrado con pasamanes de oro y plata (la mezclilla venía tejida de diversos colores).
  • Unas calzas de abalorio con tela o pelo negro (era el abalorio una labor de cuentas de vidrio).
  • Otras calzas de terciopelo negro.
  • Otras calzas de mezcla con pasamanes de oro y plata.
  • Unos gregüescos de tela de oro encarnada.
  • Otros gregüescos de tela de oro morada.
  • Una casaca de tela de oro morada.
  • Un jubón de tela de oro y plata.
  • Una capa y un sayo de paño de Inglaterra, aforrados en terciopelo labrado.
  • Otra capa del mismo paño, con fajas de terciopelo negro.
  • Un coleto cerrado, negro, bordado.
  • Otro coleto de herbaje (el herbaje era lana parda).
  • Un ferreruelo de raza negra.
  • Otro sayo de tafetán negro.
  • Un coleto de terciopelo pardo, con pasamanes de oro.
  • Dos coletos de cuero con pasamanes de oro.
  • Una gorra de terciopelo negro.
  • Unos tiros bordados de perlas con su correa (los tiros de la espada colgaban del talabarte o pretina).
  • Unos tiros negros, bordados.
  • Dos cajas de peines.
  • Unos tiros dorados.
  • Tres pares de botas.
  • Cincuenta y siete camisas.
  • Dos peinadores.
  • Trece sábanas y cuatro almohadas.
  • Siete tohallas.
  • Catorce tablas de manteles.
  • Cincuenta y seis servilletas.
  • Diez varas de Holanda.
  • Dos bandas de abalorio.
  • Siete docenas de cintas.
  • Cuatro cofres de cuero.

Esto era lo que Julián Romero “había dejado en Lombardía, donde murió”. Ahora se le entregaba a Doña María Gaytán, su viuda, la cual, lo recibe “como tutora y curadora de Dona Francisca Romero de Ibarrola”, hija del dicho Maestre de Campo. Figuran en la escritura, además del notario, Juan Deza, Lorenzo Losada y Lucas Grillo, gobernador de Génova.

Sorprende, en esta relación, la ausencia precisamente de las armas, espadas, armaduras, cascos, etc., así como las veneras, joyeles, cadenas, fanfarronas, guarniciones, monturas, monedas, trofeos, que llevase consigo Julián Romero. Hay que suponer, que su hija Juliana, la cual se llama en las escrituras legítima -en tanto que Francisca se titula única hija legítima, y nombra a su madre siempre- retuvo en Lombardía todo eso. Casada, a la sazón, con el capitán Pedro de Villalba, vive en Alejandría de la Palla, de donde es gobernador castellano su marido, por designación del suegro. Juliana casa, por tercera vez, en Borja, en mayo de 1601, con el capitán Francisco del Arco y Torralba. Y aunque tuvo un hijo, no dejó posteridad. Pues bien, en sus testamentos, dispone de algunas monedas flamencas y de un relicario, que pudieron pertenecer a su padre. Y, por su parte, es de notar, que Francisca, la hija legítima y universal heredera del Maestre de Campo, había llevado en su ajuar, al casarse, el año 1591, seis cofres de Flandes y un talabarte de oro, que habrían de pertenecer a su padre, de no haber sido de su abuelo, el capitán.